Servicios de psicología

¿En qué puedo ayudarte?

En esta página encontrarás las principales áreas en las que trabajo. Mi objetivo es que, si buscas psicólogo en Málaga, puedas identificarte con lo que te ocurre y sepas que aquí hay un espacio profesional, cercano y seguro para trabajarlo.

A veces el malestar se presenta como cansancio, irritabilidad o preocupación constante. No necesitas tocar fondo: la terapia es un espacio para ordenar lo que te ocurre, comprender tus patrones, fortalecer tu autoestima y aprender herramientas para vivir con más calma y coherencia contigo.


Hay etapas en las que el cuerpo vive en alerta: tensión constante, nudo en el estómago, palpitaciones, insomnio, irritabilidad o esa sensación de “no llego”. La ansiedad no siempre aparece como miedo; a veces se disfraza de control, de anticipación o de necesidad de hacerlo todo perfecto. Cuando el estrés se mantiene, termina afectando a tu energía, tu concentración y tu calma.

En terapia trabajaremos para entender qué está activando esa alarma interna, aprender a regularla y recuperar claridad. Te ayudaré a identificar patrones, anticipar picos de ansiedad y construir herramientas prácticas para que vuelvas a sentirte al mando de tu vida.

Si te reconoces en esto y buscas psicólogo ansiedad Málaga, podemos empezar con una primera sesión y valorar lo que te está pasando.

Pincha aquí si quieres leer más sobre terapia para la ansiedad


¿Te cuesta poner nombre a lo que sientes? ¿Pasas de aguantar a explotar, o te desconectas y “funcionas” en automático? A veces la emoción se vive como algo que desborda, confunde o da vergüenza. Otras veces se tapa tanto que acaba saliendo en forma de ansiedad, bloqueo, cansancio o somatizaciones.

Gestionar emociones no es controlarlas; es comprenderlas, validarlas y aprender a responder de una manera más amable y efectiva. En consulta trabajaremos para que puedas reconocer lo que te ocurre, expresar necesidades, poner límites y tomar decisiones con más calma.

Si sientes que no entiendes tus emociones, puedo ayudarte a recuperar equilibrio paso a paso.


Cuando un niño no sabe expresar con palabras lo que le ocurre, lo muestra con su conducta: rabietas intensas, irritabilidad, miedos, regresiones, problemas de sueño, dolor de barriga o de cabeza, dificultades en el colegio o cambios bruscos de humor. Detrás suele haber emociones grandes, necesidades no expresadas o situaciones que les superan.

Trabajo con un enfoque respetuoso y adaptado a la edad, utilizando juego, dibujo y dinámicas terapéuticas que facilitan la expresión emocional. También acompaño a la familia, porque vuestro papel es clave para sostener y mejorar la situación.

Si te preocupa tu hijo/a y buscas psicólogo infantil en Málaga, podemos empezar con una primera cita para valorar la situación.

Pincha aquí si quieres saber más sobre terapia infantil


Una separación o una pérdida puede desordenarlo todo por dentro. No solo duele la ausencia: duele lo que se rompe, lo que ya no será, la incertidumbre y la sensación de “no puedo con esto”. El duelo puede vivirse con tristeza, culpa, enfado, ansiedad o bloqueo. Y cuando no se acompaña bien, puede quedar enquistado y aparecer en forma de rumiación, insomnio o apatía.

En terapia tendrás un espacio para sostener el dolor sin prisa ni juicio, entender tus reacciones y transitar el proceso de una forma más saludable, respetando tu ritmo y tu historia.

Si estás atravesando una ruptura o una pérdida y te cuesta avanzar, podemos trabajarlo con acompañamiento profesional.


No siempre la depresión es “estar triste”. A veces es cansancio constante, falta de energía, pérdida de interés, desconexión, irritabilidad o dificultad para levantarte cada día. Puede ir acompañada de culpa, autocrítica, pensamientos repetitivos o la sensación de que “da igual lo que haga”. Muchas personas intentan sostenerlo en silencio, funcionando por fuera mientras por dentro están agotadas.

En consulta exploraremos qué te ha llevado hasta aquí y construiremos un plan realista para salir del bucle, recuperar motivación y reconstruir una relación más amable contigo.

Si llevas tiempo sintiéndote así, no tienes por qué seguir cargándolo sola/o. Podemos empezar con un primer paso.


Hay miedos que se vuelven demasiado grandes: conducir, volar, espacios cerrados, animales, sangre, atragantarse, hablar en público… o incluso el miedo a que “me pase algo” sin motivo claro. Cuando el miedo condiciona tu vida, empiezas a evitar. Y esa evitación alivia a corto plazo, pero alimenta el problema a largo plazo.

En terapia aprenderás cómo funciona el sistema del miedo y qué lo mantiene activo. Trabajaremos con estrategias basadas en evidencia para reducir la ansiedad y exponerte de manera gradual, segura y acompañada a lo que hoy te limita.

Si el miedo está decidiendo por ti, podemos recuperar libertad y confianza con un proceso bien guiado.


La relación con la comida puede convertirse en un conflicto constante: culpa al comer, atracones, restricción, miedo a engordar, obsesión por el cuerpo o necesidad de control. Muchas veces el problema no es la comida, sino lo que se intenta regular a través de ella: ansiedad, autoestima, trauma, exigencia o emociones difíciles.

En terapia trabajaremos el origen y la función de esos patrones desde un lugar cuidadoso y sin juicios. El objetivo es recuperar paz con la comida, fortalecer tu autoestima y aprender herramientas de regulación emocional que no impliquen castigarte.

Si sientes que la alimentación ocupa demasiado espacio en tu mente, podemos empezar a construir una relación más estable contigo y con tu cuerpo.


La autoexigencia puede parecer una virtud: ser responsable, constante, detallista y “poder con todo”. El problema es cuando se convierte en una presión interna permanente: perfeccionismo, miedo a fallar, dificultad para descansar, culpa por parar y una sensación de que nunca es suficiente. A veces incluso aparece bloqueo (procrastinación), ansiedad o agotamiento, porque el listón está tan alto que cualquier paso se vive como “insuficiente”.

Por otro lado, los problemas de autoestima no siempre se ven como inseguridad evidente. A veces se manifiestan en forma de autocrítica constante, comparación, necesidad de aprobación, miedo al rechazo, dificultad para poner límites o sentir que “molestas” al pedir. Cuando la autoestima está frágil, es fácil dudar de tus decisiones, restarte valor y vivir con una sensación persistente de no estar a la altura, aunque por fuera funcionen muchas cosas.

En terapia trabajaremos ambos aspectos de manera diferenciada: por un lado, entender y reducir la exigencia para que puedas vivir con más calma; por otro, construir una autoestima más estable y realista, basada en tu valor personal y no solo en el rendimiento o la mirada de los demás.

Si te reconoces en alguno de estos puntos, podemos abordarlo en consulta de forma cercana y con herramientas concretas.


La familia puede ser refugio… o fuente constante de tensión. Conflictos repetidos, falta de comunicación, límites difusos, roles que pesan, discusiones o heridas antiguas que siguen abiertas. A veces lo más doloroso es sentirse incomprendida/o, cargando con responsabilidades que no corresponden o viviendo con culpa por querer distancia.

En terapia pondremos claridad en la dinámica, trabajaremos comunicación, límites y estrategias para relacionarte desde un lugar más sano, sin culpabilizarte y cuidando tu bienestar.

Si la relación familiar te está drenando, podemos ordenar la situación y ayudarte a sostenerte mejor emocionalmente.


La adolescencia trae cambios intensos: identidad, autoestima, relaciones, presión académica, redes sociales, impulsividad y conflictos familiares. Puede aparecer ansiedad, tristeza, irritabilidad, aislamiento, conductas de riesgo o dificultad para expresar lo que pasa.

Ofrezco un espacio seguro y respetuoso donde el/la adolescente pueda sentirse escuchado/a sin etiquetas. Trabajamos regulación emocional, autoestima, habilidades sociales y herramientas para el día a día. Cuando es necesario, se acompaña también a la familia para mejorar la convivencia y el apoyo en casa.

Si notas que tu hijo/a está diferente y no sabéis cómo ayudar, una primera valoración puede marcar la diferencia.


La terapia online permite cuidar tu salud mental desde donde estés, con la misma confidencialidad y estructura que la terapia presencial. Es una opción ideal si tienes horarios complicados, viajas, vives fuera o te sientes más cómoda/o en tu entorno.

Trabajaremos con objetivos claros y herramientas prácticas, manteniendo una conexión cercana y profesional. Lo importante no es el formato, sino que puedas empezar.

Si te viene mejor la modalidad online, podemos organizar un proceso estable y adaptado a tu ritmo.


Hay experiencias que no se “superan” solo con fuerza de voluntad. A veces el pasado se cuela en el presente: hipervigilancia, bloqueos, reacciones intensas, dificultad para confiar, miedo al abandono, relaciones que duelen o sensación de estar siempre en alerta. Esto puede estar relacionado con trauma y con la forma en la que aprendiste a vincularte (apego).

En terapia abordaremos estas heridas de forma cuidadosa y segura. Si es adecuado para tu caso, podemos trabajar con EMDR, una metodología especialmente eficaz para procesar recuerdos dolorosos y reducir su impacto emocional. El objetivo es que tu historia deje de doler como si estuviera ocurriendo ahora y puedas vivir y relacionarte con más libertad.

Si sientes que algo del pasado sigue pesando en tu presente, podemos trabajarlo con un enfoque profundo y respetuoso.

Pincha aquí si quieres saber más sobre EMDR