¿Qué es la disociación?

La disociación, es una compleja respuesta psicológica ante situaciones traumáticas o altamente estresantes. La disociación, según la Sociedad Internacional para el Estudio del Trauma y la Disociación (ISSTD), implica una desconexión profunda entre la mente y la realidad del momento presente. Esta estrategia de afrontamiento puede manifestarse de manera externa, desconectándose del entorno que nos rodea, o de manera interna, llevando a la persona a desconectarse de su propia actividad mental.

Pero ¿por qué querría nuestra mente “desconectarse” de lo que estamos viviendo?

En su esencia, la disociación es un mecanismo de defensa que la mente emplea para enfrentar momentos de gran estrés o miedo, caracterizados por una combinación de indefensión y respuestas emocionales negativas intensas, situaciones vitales traumáticas que pueden abarcar desde abusos hasta eventos altamente estresantes.

La disociación protege a la mente de la sobrecarga emocional asociada a estos eventos y a sus recuerdos, pero, paradójicamente, impide que la mente procese y se adapte a dichas experiencias. Esto significa que cuando nuestra mente se disocia deja de “prestar atención” a todo lo que ocurre en ese momento (externo o interno), por lo tanto afecta en cómo la mente “almacena” en la memoria ese evento estresante/traumático.

Relación entre memoria y disociación:

La relación entre la disociación y la memoria en el contexto de eventos traumáticos es un aspecto complejo y multifacético. La disociación, como mecanismo de defensa, puede interferir significativamente con la capacidad de la mente para procesar y almacenar la información relacionada con un evento traumático. Varios elementos contribuyen a esta dinámica:

1. Fragmentación de la experiencia: Durante un evento traumático, especialmente aquellos que involucran situaciones de gran estrés, indefensión, o miedo, la mente puede fragmentar la experiencia para protegerse de la abrumadora carga emocional. Este proceso puede conducir a una desconexión entre los elementos de la experiencia, dificultando la capacidad de la memoria para elaborar coherentemente el evento.

2. Bloqueo emocional: La disociación a menudo se asocia con un bloqueo emocional, donde la intensidad de las emociones asociadas al trauma es mitigada o separada de la experiencia consciente. Esto puede evitar que las emociones sean plenamente procesadas y vinculadas al recuerdo, lo que dificulta la formación de una memoria integral y contextualizada.

3. Amnesia disociativa: La amnesia disociativa, un síntoma común de la disociación, implica la incapacidad para recordar información personal importante. En el contexto del trauma, esto puede traducirse en lagunas en la memoria relacionadas con el evento traumático, lo que dificulta aún más la consolidación y el almacenamiento adecuado de la experiencia.

4. Impedimento en la integración: La disociación puede actuar como una barrera para la integración de la experiencia traumática en la narrativa autobiográfica coherente de la persona. La falta de integración dificulta la asimilación del evento en la comprensión personal y puede dar lugar a la repetición involuntaria de recuerdos fragmentados o imágenes flash del trauma.

5. Revivir el trauma: La falta de elaboración y procesamiento completo del evento traumático puede contribuir a la persistencia de recuerdos intrusivos y experiencias de revivir el trauma. La mente, al no haber procesado adecuadamente la información, puede «reproducir» el evento de manera fragmentada, como fragmentos sensoriales, emocionales o imágenes desconectadas.

En resumen, la disociación puede afectar negativamente la capacidad de la memoria para almacenar y elaborar coherentemente eventos traumáticos. La fragmentación de la experiencia, el bloqueo emocional, la amnesia disociativa y la falta de integración pueden contribuir a la persistencia de recuerdos intrusivos y experiencias de revivir el trauma, lo que puede tener implicaciones significativas en la salud mental y el bienestar a largo plazo de la persona afectada. La intervención terapéutica se vuelve crucial para abordar estos aspectos y facilitar la integración adecuada del trauma en la vida de la persona.

¿Cómo se manifiesta la disociación?:

La disociación puede manifestarse de diversas maneras, y su presentación puede variar significativamente entre individuos. La validación emocional de cada una de sus manifestaciones es crucial en el tratamiento de la disociación. Aquí se describen algunas de las formas comunes en las que la disociación puede manifestarse:

1. Desrealización: implica percibir el entorno y las experiencias como irreales o extrañas. Puede sentirse como si todo estuviera cubierto por una especie de velo, o como si el mundo estuviera distorsionado de alguna manera.

– Ejemplos: La persona puede experimentar la sensación de estar en un sueño, ver su entorno como si fuera una película o sentir que las cosas a su alrededor no son reales.

2. Despersonalización: se refiere a sentirse desconectado de uno mismo, de su cuerpo o de sus emociones. Puede llevar a la sensación de ser un observador pasivo de la propia vida o de sentir que el cuerpo y las emociones son ajenos.

– Ejemplos: La persona podría tener la sensación de estar flotando fuera de su cuerpo, observándose a sí misma desde una perspectiva externa, o experimentar una falta de conexión con sus emociones.

3. Amnesia Disociativa: esla incapacidad para recordar información personal importante, especialmente relacionada con eventos traumáticos. Puede abarcar desde lagunas en la memoria hasta la incapacidad de recordar periodos de tiempo significativos.

– Ejemplos: La persona puede olvidar detalles específicos de un evento traumático o incluso períodos más extensos de su vida.

4. Fuga Disociativa: En situaciones extremas, la fuga disociativa implica olvidar la propia identidad o asumir una identidad diferente. Puede resultar en la incapacidad para recordar quién es, dónde está o cómo llegó allí.

– Ejemplos: La persona puede encontrarse en un lugar desconocido sin recordar cómo llegó allí o puede asumir una identidad completamente diferente durante un período de tiempo.

5. Alteración en la Identidad: implica cambios en la identidad de una persona en respuesta a diferentes estímulos o situaciones. Pueden surgir «partes» de la identidad, cada una con su propio conjunto de características y respuestas.

– Ejemplos: La persona puede experimentar cambios significativos en su forma de comportarse, pensar o interactuar con los demás en diferentes situaciones.

Estos síntomas no son exclusivos y pueden superponerse. Es importante destacar que la disociación no siempre se manifiesta de manera evidente o extrema; en algunos casos, puede ser más sutil y pasar desapercibida. La frecuencia, intensidad y duración de estos síntomas pueden variar, y la disociación puede ser una respuesta a diversas formas de estrés o trauma. La evaluación y el tratamiento por parte de profesionales de la salud mental son esenciales para abordar la disociación y sus posibles causas subyacentes.

“Lo que he vivido, parece un sueño” ¿Has escuchado esto alguna vez?

Esta expresión es un ejemplo de disociación, ya que refleja la idea de que una experiencia no se percibe con la misma nitidez o realidad que en situaciones normales, y se asemeja a la sensación de estar en un estado de ensueño o de desconexión. Es importante señalar que el uso de esta expresión no significa necesariamente que alguien esté experimentando un trastorno de desrealización o disociación, ya que también puede utilizarse de manera coloquial para describir situaciones que son inusuales, extraordinarias o difíciles de creer.

Si tienes alguna consulta, no dudes en ponerte en contacto con nuestra clínica de psicología en Málaga. Será un placer poder acompañarte en una cita en tu proceso de autoconocimiento.

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